El creador del Metodo Maravilla Martínez, posa junto al excampeón y preparador Miki Sánchez
El Boxeo gozó de gran prestigio en la antigua Grecia, y ya formaba parte como juego de lucha en las denominadas Olimpiadas desde el 700 antes de Cristo. También durante el esplendor de Roma, aunque sin alcanzar tanta celebridad, el pugilato se asentó en las escuelas que los romanos denominaban Ludus (juego) donde se impartía el conocimiento de tácticas y estrategias, y en las Palestras y Coliseos donde competian los púgiles para disfrute de patricios y plebeyos.
Además, el Boxeo forma parte de los prestigiosos Juegos Olímpicos modernos desde 1904, año en que se disputarón en la ciudad norteamericana de San Luis, hasta la actualidad. Por lo tanto, por tradición histórica el Boxeo constituye un deporte de contacto basado en el estudio del juego estratégico y la aplicación práctica de las tácticas.
Los seudofilósofos que, en la actualidad, predican los sofismas de que el boxeo es cuestión de «yema, clara y cáscara» y «al boxeo no se juega», acaban de recibir un nocaut de libro en sus conjeturas por parte de toda una autorizada voz del boxeo mundial como es el legendario campeón argentino Sergio Gabriel «Maravilla» Martínez.
El otrora múltiple campeón mundial nacido en Quilmes (Argentina), acaba de echar por tierra la costumbre de los entrenadores que aconsejan a sus pupilos que hay que echarle huevos: «Cerrá la guardia y presioná». El creador de la moderna pedagogía pugilística reflejada en el «Metodo Maravilla» (que ya forma parte del programa implantado en Lugo y Orense impulsado por el director técnico Alberto «El Piña» Louzao), cuenta a través de Boxeo Mundial que, al tratar de enseñar de este modo, «lo que estás diciendo es que hay que poner huevos. Y eso es lo que menos se necesita. Con los huevos se hacen tortillas».
Respecto a la enseñanza sobre el uso de los guantes sobre el ring, el legendario boxeador confiesa que no pretende «hacer el místico diciendo que ‘el boxeo es un arte’, pero sí es una ciencia. Estudiemos». «Yo tengo años de formación. No fui al secundario, pero estudié a todos los rivales (…). Pero hay cada uno que nunca estudió, no sabe nada, y se pone a enseñar boxeo», asegura.
Redunda sobre el tema, el propio Martínez, al continúar recomendando que «Hay que desarrollar ideas, táctica y estrategia. Después decimos que Alí, Leonard y Mayweather pelean así porque nacieron así. Incluso me lo dijeron a mí. No, yo peleo así porque me formé. Huevos se necesitan para ir a entrenar, hacer dieta, bajar de peso, no en un boxeador. Cuando perdí con Margarito, tenía 26 años, y me dijeron: ‘Para ser boxeador hay que tener huevos, y a vos te faltan. ¡Tengo 9 cinturones! No se trata de tener huevos. No los hagan pelear en base a huevos, sino a inteligencia», sentencía.
«¡Son entrenadores, déjense de joder!» Clama el cinco veces campeón mundial contra todos aquellos que: «Me dijeron que estoy tocado por la varita mágica. Yo tengo más horas de estudio que vos tenés de vida».
Continúa haciendo ver la importancia del aprendizaje boxístico como base para saber impartir docencia: «No tenés ni idea de lo que es táctica y estrategia. Tenés derecho a no saberlo, pero estudiá y formate. Hacés que saquen el 1 y el 2, y los golpes son lo de menos; eso lo hace cualquier persona. Pero saber cuándo hacerlo, no. Para saber cuándo se aplica, hay que prepararse, hay que estudiar».
Para finalizar, el ahora técnico empresario, escritor y conferenciante Sergio Gabriel Martínez, reivindica el estudio y la preparación tan necesarios para ser buen entrenador. «Eso me calienta. Después nos quejamos de que ‘no hay boxeadores como antes’. Eso no es cierto. No hay entrenadores ni preparadores como antes. Nadie se prepara. Informate y estudiá. Si no entendés lo que estoy diciendo, estudiá, porque eso fue lo que me llevó a ser campeón del mundo. Yo, el mismo que ‘no tenía huevos’, que ‘no tenía corazón'».
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