EL «CLUB DE BALONMANO LÍNEA 21» QUE SURGIÓ DE LAS CENIZAS ECONÓMICAS DEL ALBATROS YA SURTE A LA SELECCIÓN ESPAÑOLA Y AL BARCELONA BALONMANO

En la mitología griega, existe la leyenda del ave Fénix que resurgió de sus cenizas. En el entorno del deporte coruñés, cuentan que el Club de Balonmano Línea 21 se erigió sobre el entorno de los arruinados cimientos del club Ártabro, merced a un nuevo proyecto puesto en marcha por su alma mater Alberto Mouriño.

No es una fábula, sino la aventura real iniciada por un grupo de benditos locos amantes del balonmano. Esto aconteció en el barrio herculino de Novo Mesoiro sobre los idus de marzo del año 2016.

Se cumplen así, 10 años desde que aquel padre de aprendiz de jugador emulaba a Clint Easwood, cámara en mano, rodando los encuentros del equipo de balonmano en el que su hijo apuntaba, pelota en mano, a las redes rivales.

Hay que felicitar por su cumpleaños a esta gran familia balonmanista, y por supuesto, al artífice de esta década de expansión y éxitos, Alberto Mouriño, el arquitecto, fundador, presidente y padrino de bautismo del actual Club Balonmano Línea 21 del Barrio de Novo Mesoiro.

La ilusión y la metódica labor de estos altruistas emprendedores logró infundir con ahinco en el aprendizaje balonmanista de cada uno de los jugadores que se fueron integrando desde su fundación, constituyendo en la actualidad una gran cantera de la que ya han surgido dos flamantes componentes de la Selección Española: Rachel Ortiz y Daniel Bra.

Además, un filón extraído de la cantera fundido en el crisol del equipo lineal coruñés ha sido fichado por la todopoderosa entidad de la Masía catalana. Se trata del joven Derek Ortiz, que es hermano de una las jugadoras seleccionadas por España.

Esta gran familia del Club Balonmano Línea 21, reúne a 125 jugadores que componen los recursos humanos de los 9 equipos que compiten en las distintas categorías entrenados, dirigidos y formados por jóvenes técnicos imbuidos de un espíritu vocacional y altruista como: Toño Fernández; Mónica Barreiro; Abel Valcarcel; Mateo Martín;  Marcos López, Dacio Oviaño, Manuel Zás; y Mateo Negreira.

Todos ellos, además del equipo directivo del club compuesto por Eva María Varela, Rebeca Ballesteros, Pablo Scofet, Roberto Bello, Manuel Ángel Martínez, y Alberto Fandiño constituyen el claustro que imparte cultura balonmanista al Senior Masculino, al conjunto del Masculino Juvenil, a los jugadores que conforman los grupos del Cadete Femenino y el Cadete Masculino, así como al Infantil Masculino, Infantil Femenino, a los dos equipos de Alevines y a los retoños de Categoría Benjamín.

Gracias a esos románticos pioneros del periférico barrio coruñés de Novo Mesoiro el efecto balonmanista de la Línea 21 no solo fluye hasta Juana de Vega, sino que ya se ha expandido hasta la sede de la RFEBM en Madrid, y ha cruzado la península trasladando esa influencia hasta el equipo más laureado del mundo, como es el Barcelona Balonmnao.

Por supuesto que, a mayores de la gran labor llevada a cabo por los técnicos y maestros deportivos, es de obligado cumplimiento agradecer el inefable mecenazgo de las empresas que colaboran con el Club Balonmano Línea 21.

Ellos son: la Compañia de Tranvias de la que recibe su nombre el club; Lignum+; Fixman Noroeste S.L.; Pluralia; Reformas Coruña 2021 S.L., CHO- comer y beber; Mi Barrio; Veterinaria AreaLonga; A2iC-Servicios; MOU Congelados; WekCo; y Mapfre-Los Mallos.