CAMBIO DE FECHA EN EL BAUSTISMO NACIONAL DE LA SOMBRA MARTÍNEZ: SÁBADO DÍA 13 DE MARZO

Si la convulsión covidiana que nos invade, y causas de fuerza mayor no trastocan, de nuevo, los planes de la promotora MGZ, el colombiano de adopción viguesa José «La Sombra» Martínez dispondrá de la primera oportunidad para inscribir su nombre en el libro de oro del boxeo español.

Para ello, deberá destronar al actual monarca nacional de la división super-welter David «El Infierno» Soria.

Parece ser que el combate, que en principio se iba a disputar el 27 de febrero en el Navarra Arena de Pamplona, ha sido aplazado hasta el sábado día 13 de marzo, aunque el escenario continúa siendo el mismo.

El joven deportista olívico que compagina su pasión pugilística con la profesión de chef especializado en gastronomía mejicana, deberá trocar el calor de los fogones por el ardor combativo que le permita auparse a la aristocracia del boxeo hispano.

Con, aproximadamente, media centena de lides en el campo aficionado, y con el número de combates profesionales victoriosos (7- 0 -1), que le facultan para optar al título nacional, José Gregorio Suero Martínez, está en disposición de ascender a la primera división del boxeo patrio. Ya solo depende de él.

José «La Sombra» Martínez ante su consagración nacional. Cedida

Casi ocho años de dedicación a los guantes han transcurrido desde sus comienzos en la Vieja Escuela de García Barbón hasta el nuevo asentamiento a orillas del río Eifonso, en Sárdoma, siempre de la mano técnica de su entrenador Manuel Jiménez, entrenador parco en palabras y antiguo alumno del Saudade que consiguió el oro en varios campeonatos gallegos, y cosechó la plata y un trio de bronces en distintas convocatorias nacionales.

El próximo 13 de marzo solo estarán sobre la Arena de Pamplona dos gladiadores: «La Sombra» y «El Infierno». Dos polos opuestos dentro de la ortodoxia boxística. Estilista y rápido contragolpeador el olívico; fajador e insistente en el ataque el navarro.

La lona del cuadrilátero vela las armas de ambos combatientes: dos pares de guantes. En la mesa de jueces espera el entorchado nacional que se investirá el que más hambre de gloria demuestre durante la contienda.

Solo espero que el nuevo glorioso sea un joven atleta, con dureza en sus puños, forjado en una Vieja Escuela de Vigo. ¡ Que los hados boxísticos le sean propicios !

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