HOMENAJE AL INCOMPARABLE BOXEADOR MEJICANO RUBÉN OLIVARES ÁVILA EN SU SEPTUAGÉSIMO CUARTO CUMPLEAÑOS

El día 14 de enero de hace 74 años nacía en Ciudad de Méjico DF uno de los mejores ( para mi, el mejor ) peso Gallo de todos los tiempos: don Rubén Olivares Ávila, alias El Púas, quien pasará a la historia como el siete veces campeón mundial Gallo, del Pluma en dos ocasiones, campeón pluma de la NABF, Miembro del Salón Internacional de la Fama del Boxeo, y porcentualmente, uno de los más grandes pegadores de todos los tiempos.

Muy popular en Méjico, donde reside, fue actor de cine y comentarista de televisión y, hasta la entronización del Cesar Chávez, fue considerado como el mejor boxeador mejicano de todos los tiempos.

Con 22 años, el «Niño Gallo» conquista sus primeros entorchados del WBC y WBA al derrotar por ko al aborigen australiano Lionel Rose, en el quinto asalto del combate disputado en el Forum de Inglewood (California).

Mantuvo los cinturones en su poder al derrotar por ko técnico a un viejo conocido del boxeo español como fue Alan Rudkin, púgil ingles ante el que los españoles Ben Alí y Agustín Senin se proclamaron monarcas europeos de la división Gallo.

Meses después se llevó a cabo el primer enfrentamiento de la trilogía que mantuvo con su paisano Chucho Castillo, frente al que retuvo corona mundial al derrotarle por decisión unánime en abril del 70. Transcurrido medio año, el boxeador de Valle de Moreno (Guanajuato), le arrebató los cinturones del WBC y la WBA al vencerle por ko técnico. En abril del año 1971, «el niño asesino, que dentro del ring destroza rivales y fuera de él divierte amigos», pone final a la legendaria trilogía cainita venciendo por decisión unánime de los jueces, y recuperando ambos entorchados.

Conservó su estatus de campeó mundial Gallo ante el japonés Kazuyoshi Kanazawa y ante el terrible pegador de Jalisco (Méjico) Jesús Pimentel. Y perdió definitivamente su corona del peso Gallo en el Toreo de Cuatro Caminos de su patria chica, y ante sus incondicionales, al perder por ko en el octavo episodio frente al buen boxeador de Huascato (Jalisco), Rafael Herrera, quien volvería a derrotarle más tarde, aunque sin títulos de por medio.

La disipada vida comenzaba a exigir su tributo deportivo, y Rubén Olivares que subió de peso pero bajó de nivel, se hizo con el título Pluma de la NABF, y perdió por ko ante el canadiense Arte Hafey.

Rubén Olivares, en la venta pública del cinturón mundial WBC del Pluma conquistado ante el norteamericano Bobby Chacón, por el que pedía un millón de dólares. Fuente YouTube

Volvió por viejos laureles ganado la corona vacante del Pluma WBA ante el japonés Zensuke Utagawa, dejándola cuatro meses más tarde sobre las sienes del magistral nicaragüense Alexis Arguello. Optó, con éxito, al mundial WBO derrotando por ko técnico al norteamericano Bobby Chacón, y dejándolo ante los guantes del ghanés David Kotey.

Luego vendría el declive ya diagnosticado por su querencia a apartarse del gimnasio y arrimarse a la diversión, muy de acuerdo con la opulencia y ganas de disfrutar de cualquier mortal, pero totalmente incompatible con el austero entrenamiento de todo deportista de élite.

Volvería a disputar un título mundial ante el panameño Eusebio Pedroza ( que se había hecho con el título al imponerse al santanderino Cecilio «Uco» Lastra ), el cual le ganó por ko en el doceavo asalto de su combate disputado en Houston en el verano del 79.

Durante la década de los ochenta alternó tres victorias intrascendentes con otro trio de derrotas vergonzosas ante Margarito Márquez, Rafael Gandarilla, e Ignacio Madrid ante el que perdió por ko el último combate de su carrera boxística en marzo de 1988.

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