EL BOXEO, EL VIRUS, Y DEL DICHO AL HECHO . . .

Las redes sociales se están convirtiendo en juez y parte del permanente litigio sanitario al que la pandemia ha sumido a la sociedad civil herculina. Lo malo de esto es que algún medio solvente, también cae en la peligrosa espiral de dar por válidas algunas conjeturas.

Los detectives privados que indagan en la red, se permiten denunciar y sentenciar a personas contagiadas con el virus como presuntos criminales que, según su versión, atentan contra la salud pública. Esa misma salud pública, en la que los propios incriminados se encontraron con el mal.

Imagen, anterior a la pandemia, de una de las jornadas boxísticas en el polideportivo de Novo Mesoiro. Foto Juan Barral

El virus está presente, nos puede tocar a cualquiera. Si alguien tiene la mala fortuna de encontrárselo, debe comunicarlo y esperar que la sanidad cumpla con su papel de control y sanación. Esa debe ser la manera de proceder por parte de cualquier infectado. En caso contrario, deberá tomarse la medida coercitiva que el protocolo imponga.

Por eso quiero romper una lanza en pro del deporte de los guantes y las circunstancias que le rodean. Y para ello, echando mano de una información reciente, quiero hacerme eco de las declaraciones que el técnico Oscar «Locomotora» López ha hecho para La Voz, en la que de forma tajante niega que se hayan incumplido las normas de seguridad e higiene en el centro en el que entrena. Esto ha sido «algo circunstancial, puntual y de mala fortuna», añadió.

No tengo base para dudar de quien, además, tiene la certeza de que «algunos contagios provengan de otros sitios y se los estén achacando al pobre hombre», en referencia a la persona que controlaba, hasta el pasado sábado, el acceso al pub Samoa. Asegura que algunos casos confirmados no estuvieron en contacto directo con Raúl, ni coincidieron en clases y horarios. «Las distancias se mantienen, todos llevan mascarilla, los protocolos se cumplen, las clases eran previa cita, el sistema de limpieza se duplicó y había unas medidas muy serias». Óscar López, termina afirmando que «lo dimos todo, no se nos puede criminalizar».

Leído lo cual, y a fe mía, debemos meditar hasta qué punto debemos considerar la veracidad de las redes. Me parece excesivo que alguien vierta en su muro que un positivo ha abandonado el confinamiento acompañado de otros amigos, y el comentario se multiplique en la red y actúe como una orden para que la fuerza pública se movilice y acuda al domicilio del implicado.

Hasta en 3 ocasiones se personaron en el domicilio de Raúl para verificar su presencia, según me confirma una persona de gran solvencia moral, la cual encuentra algo raro en que se comente, que bajó de su casa en compañía de otros compañeros, cuando Raúl está casado y reside en su domicilio con su entorno familiar, donde la policía comprobó su presencia.

Cuidémonos todos de este invisible mal que acecha cumpliendo las normas establecidas y no criminalicemos a quien nos ha precedido en sufrir un mal al que todos estamos expuestos.

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