EL BOXEO, EL FÚTBOL Y EL VIRUS CORONA.

Dos actuaciones de distinto signo se constituyen en la cruz y la cara de la moneda con la que, la ciudad herculina, está pagando a la pandemia que no cesa. Por un lado está la cruz de la infame actuación del caso Fuenlabrada con la Federación, la Liga y el propio equipo sembrado pánico y alarma en el sector turístico coruñés; y por otra parte se halla la cara noble y de rápida reacción de la que hizo gala un encargado de puerta de la hostelería coruñesa que, el mismo día en que notó síntomas, puso en aviso a la sanidad local y a los responsables de la empresa en la que presta sus servicios, así como a los compañeros del gimnasio de Meicende donde realiza sus entrenamientos.

Agradecida caricatura creada por Pinto & Chinto y que orgullosamente se constituye en Emblema Predilecto de boxeodemedianoche.

Cualquiera de los casos está mereciendo la atención de la sociedad civil herculina. Voy a centrarme en el segundo de los citados, por aquello de que está relacionado directamente con el boxeo.

De todos son conocidas las dos grandes humanidades, la física y la moral, que coinciden en la persona protagonista del caso que representa la cara noble de esta pandémica moneda. Pero a pesar del ejemplar comportamiento del que hizo gala tan pronto se enteró del mal que le acecha, se siente mortificado y confiesa en La Voz de Galicia que siente «que me culpabilizan, cuando soy una víctima más».

Recuperándose en casa, y con la fiebre bajando, el «portero del Samoa», hace gala de su humor bonachón al hablar con un amigo al que cuenta que el virus «tuvo que saltar para cogerme», debido a que su estatura y su fuerza tranquila supera, en mucho, a la media de los habitantes coruñeses. Ese mismo amigo que sabe por lo que está pasando el enfermo, y le anima diciendo «que sepas que eres un señor. Has hecho las cosas como debías, has avisado, y ahora toca recuperarse en casa. Siempre has estado ayudando, pues que sepas que aquí me tienes, y cuando estes mejor nos daremos un abrazo. Pues ánimo, amigo mío».

Recuperándose en su domicilio, «no estuve ingresado, como algunos dijeron», comenta a través de La Voz que «se habla y habla del caso como si fuese yo quien trajo el virus a España. A mi alguien me lo pasó. Esto es una lotería, y si te toca, hay que actuar bien». Como así hizo él, acudiendo a primera hora del sábado al hospital, y desde allí avisar a toda «la gente con la que había estado en contacto»; o sea con los empleados del local de Santa Cruz en el que trabaja viernes y sábados, con los de dos bares del Orzán donde presta servicio entre semana, así como la escuela de boxeo a donde acude a preservar su forma física.

Nobleza obliga reconocer y agradecer la actuación de una persona atacada por el virus, que no dudó en dar conocimiento de su dolencia a todos aquellos a los que, involuntariamente, pudiera ser transmisor. De momento no ha habido ningún positivo entre las pruebas realizadas a las personas con las que estuvo en contacto, y que están guardando el tiempo de incubación bajo supervisión sanitaria.

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